domingo, 21 de mayo de 2017

Jardín de Fuego



"Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


El Jardín de Fuego es una representación del universo, un cosmograma que expresa la identidad mexicana en presente, pasado y futuro, incorporando la cosmovisión prehispánica y el arte fantástico en una composición orgánica y desbordante, inspirada en gran parte por rasgos del estilo rococó: la apariencia de arrecife de coral, la asimetría y el horror al vacío.




Camaleón idealizado y Uchilobus - detalle de "Jardín de Fuego" 
Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


El camaleón alado simboliza la llegada de la primavera, poniendo de manifiesto la naturaleza dual de todas las cosas, se trata de una criatura de belleza monstruosa, una quimera de tres cuernos con cuerpo de iguana y garras de dragón, que tiene en sus alas los colores del arco iris y cuyas escamas brillan como piedras preciosas; éste devora al conejo lunar Meztli y detrás de él viene el día en forma de un colibrí furioso Uchilobus, que  con su vuelo incendia las flores de amaranto.




Tlaltecuhtli - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


En la parte superior de la pintura se ve el rostro de la diosa de la tierra Tlaltecuhtli, cuyo cuerpo forma el universo y contiene el jardín que florece desde sus entrañas; ella es la dadora del sustento, pero también la devoradora insaciable que se alimenta de todo lo que muere para perpetuar el ciclo de la vida.




Ehecaicóxcatl joyel del viento - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


Un chorro de sangre fluye desde su boca descarnada y cae sobre un caracol cortado Ehecaicóxcatl, emblema de Quetzalcóatl dios del viento, que se tiñe de rojo y comienza a girar como si fuese un engrane, y arrastra con su movimiento las nubes del cielo, dotando de vida todo lo que existe: un viento rojo creador.




Cielo nocturno - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


Las estrellas brillan entre los cabellos de la diosa y dos serpientes de fuego Xiuhcóatl, muerden el cielo, día y noche se enfrentan como en el último círculo de la Piedra del Sol.




Tlapcopa - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


Cuatro rumbos componen la concepción cuatripartita del universo; las garras de Tlaltecuhtli que rematan las esquinas son los puntos cardinales:

  • Oriente - Tlalpcopa, la región de la luz, es la garra de color rojo que se incendia al tratar de capturar al colibrí en llamas.
  • Norte - Mictlampa, la región de los muertos y origen, es la garra negra que sostiene el jade, la piedra viva.
  • Sur - Huitztlampa, la región de las espinas, la garra azul que sostiene la luna.
  • Poniente - Cihuatlampa, la región de las mujeres, la garra de color blanco que sostiene el caballito de mar.



Técpatl - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


En el horizonte se ven los volcanes, el Iztaccíhuatl justo debajo del pecho del camaleón, y el Popocatépetl que hace erupción bajo la luna; los glifos ixtli alrededor del conejo son las estrellas “los ojos del cielo”. Un cuchillo de pedernal técpatl alado, simboliza el tiempo, es un viento cortante que divide el cielo en día y noche.

Una serpiente se asoma entre las flores, símbolo de la tierra y conocedora de sus secretos. El caracol y el hipocampo representan el mundo marino. El Jardín de fuego contiene todos los elementos: tierra, agua, viento y fuego.

La variedad de flores representan la poesía, el arte y la vida del hombre en este mundo, todas las flores de la pintura son mexicanas, eran conocidas y utilizadas por los mexicas, algunas de forma ritual y otras por sus propiedades medicinales o como ornamento.




Mictlampa - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


Las flores amarillas que crecen debajo de la garra negra son de pericón (yauhtli - el oscuro) que solía colocarse en los rostros de los sacrificados, la flor roja es una flor de caja (huacalxóchitl), la flor violeta es una flor de corpus (cbichiltictepetzacu), arriba se ven las flores y las hojas del amaranto (huautli), las flores blancas son jazmín mexicano de cuatro pétalos (Philadelphus mexicanus) y las flores rosas son flor de mayo (cacaloxóchitl).




Cihuatlampa - detalle de "Jardín de Fuego" Acuarela de Pedro Sacristán © 2017.


Las mujeres que morían durante el parto se dirigían hacia el rumbo poniente Cihuatlampa, representado por la garra blanca de la diosa Tlaltecuhtli; las flores rojas de la izquierda son flores de manita (macpalxóchitl), arriba del hipocampo se ven flores de cempasúchil y  nardo (omixóchitl), la flor rosa de la derecha es una flor de junco (coamecaxóchitl) y la flor que asciende hasta la luna se le conoce como flor del cazador (huacalxóchitl). 


El sol se hundía con un grito dorado en el horizonte y la musa me dijo: Durante toda su vida una flor jamás emite un sonido, la flor es el silencio, sus colores vibran a la luz del día y sus aromas se difunden con la música del viento.
El silencio perfecto de las flores, la semilla que duerme en la oscuridad y el color de sus pétalos, como alas de diminutos dragones, son los secretos de la pintura.

Pedro Sacristán.






Dedico esta entrada a todos aquellos que me han apoyado en el concurso donde actualmente participa mi acuarela, a mis compañeros y amigos del Foro Cultural Goya, Gabriel García Morales, Mario Sànchez M, a los Seis, David Silva, Ricardo Lancaster Jones, Rémi Cardenas, Everardo García González, Osiris Puerto, Gaceta Cariátide, Miguel Angel Aguilar Ojeda, Marcos Daniel Aguilar, Ximena Chávez Balderas, Erika Lucero, Consuelo Medina, Dragón de Tinta, Erick Noriega, Daniel Ruiz, Evaristo Ruiz Pulido, Diego Merino, Miguel Espinoza, Gonzalo Rojas, Klaudhia Rodríguez, Miguel Angel Gil Paz, Gilberto Chávez, Marisa Noriega, Mike Santillán, Patricia Mendoza Larraguivel y Omar Ortega.

Porque uno nunca sale adelante solo y todos necesitamos de los demás. Muchas gracias.







Jardín de Fuego acuarela de Pedro Sacristán, es una obra protegida por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, queda prohibida su reproducción total o parcial.